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jueves, 23 de octubre de 2014

4G: GORDO, GOLEADOR, GITANO, GIGNAC

Cuando Marcelo Bielsa llegó al Marsella en mayo, el futuro de André-Pierre Gignac en el equipo del Stade Vélodrome era incierto. Se creía que cualquier oferta por él iba a ser aceptada, pero Bielsa confió en él tras pedirle que adelgazara 2 kilos. El atacante sufrió años de burlas en los estadios relacionadas con su sobrepeso y logró cumplir con el pedido del técnico argentino. Gignac pasó de críticas y burlas a ser la figura del equipo líder de la liga francesa y el goleador del torneo con 10 goles en 10 fechas.

El jugador vive un gran momento pero vivió muchos sinsabores: Hinchas del París Saint Germain le gritaban en alusión a su peso: “Un Big Mac para Gignac”. Y otra firma de hamburguesas usó su imagen en un anunció, ante lo que el atacante amenazó con medidas legales.

Ahora, el Velodrome es una fiesta como la de los mejores días. El público más apasionado de Francia le muestra al mundo que no hay exageración en ese enunciado frecuente. En el campo, el Olympique de Marsella juega como a Marcelo Bielsa le gusta: recupera rápido, con intensidad, llega tocando, conjuga precisión con velocidad, desequilibra por las bandas. El equipo le va ganando uno a cero al Toulouse. La jugada se inicia en la derecha y transcurre hacia la izquierda en una sucesión de pases. Llega un centro rasante, hay tres atacantes en el área, sucede un rebote, lo captura André-Pierre Gignac y con un zurdazo poco ortodoxo -de centrodelantero en racha- convierte. Es el segundo y último gol de un partido que se convierte en la octava victoria sucesiva de Les Olympiens. El delantero festeja con la misma intensidad que el equipo exhibe. Muestra sus diez dedos. Cada uno representa a uno de los goles que convirtió en estas diez fechas. Esos que lo convierten en el máximo anotador de la Liga de Francia. La celebración continúa. Otra vez, ya casi a modo de rito, le va a ofrecer su gol y su grito al entrenador. Bielsa comparte el abrazo breve. Y aprovecha para una indicación. Gignac sonríe primero y presta atención inmediatamente. Esa escena es otra vez el retrato de otro triunfo. El de ambos. Y, sobre todo, el de este Marsella líder impecable e implacable.
En este presente perfecto de Gignac, que incluye su regreso con gol al seleccionado francés, hubo y hay un personaje clave: Bielsa. En el inicio de la reciente pretemporada se le acercó al delantero. Ya había visto cada detalle de su campaña anterior. Sabía que desde las tribunas lo cargaban por su sobrepeso. Conocía el cantito que pretendía agredirlo por tal motivo: "Un Big Mac para Gignac". También se había enterado que había dudas respecto de su continuidad en el Olympique. Entonces le ofreció palabras, traductor mediante: "Sé todo sobre usted. Bajará dos kilos y esta temporada convertirá 25". Gignac puso su cuerpo al servicio de la premonición del Loco. Y en eso anda: cumpliéndola. Y el goleador reconoce la clave: "Ahora trabajamos, antes no".

Nació en diciembre de 1985 en Martigués, una ciudad de 47.000 habitantes ubicada al sur de Francia. Hijo de gitanos, vivió una infancia de nómade. Habitó casas rodantes, iba de refugio en refugio. Aprendió de aquellos días dos cosas que luego aplicó a su carrera: la capacidad para adaptarse a las circunstancias nuevas y a las adversidades y la capacidad de sacrificio. Desde muy chico tuvo que colaborar. Ayudaba a su familia vendíendo ropa en ferias. Y para comer también colaboraba en la caza de ciervos y de conejos. También de su vida gitana adoptó esa costumbre. Y mientras todo eso sucedía, el joven André-Pierre jugaba al fútbol, esa pasión que trajo desde los días de esa cuna que no tenía.
Gignac creció aprendiendo de aquellos dolores que nunca le resultaron ajenos. Sobre el trato recibido por los gitanos en Europa, el estupendo Eduardo Galeano escribió en su libro Espejos: "Hitler creía que la plaga gitana era una amenaza, y no estaba solo. Desde hace siglos, muchos han creído y siguen creyendo que esta raza de origen oscuro y oscuro color lleva el crimen en la sangre: siempre malditos, vagamundos sin más casa que el camino, violadores de doncellas y cerraduras, manos brujas para la baraja y el cuchillo. En una sola noche de agosto de 1944, dos mil ochocientos noventa y siete gitanos, mujeres, niños, hombres, se hicieron humo en las cámaras de gas de Auschwitz. Una cuarta parte de los gitanos de Europa fue aniquilada en esos años. Por ellos, ¿quién preguntó?" Ahora, en los medios, Gignac se transformó en una visible bandera gitana. El se muestra orgulloso.
Su carrera -en general decorada por goles- fue una sucesión de vaivenes. Tras comenzar en las categorías juveniles del Martigués, dio sus primeros pasos profesionales hace diez años con el Lorient. No pudo ofrecer su mejor versión. En consecuencia, fue cedido al Pau, un equipo del Ascenso francés. En 2007 fue transferido al Toulouse. Allí, en la campaña 2008/09 estableció su mejor registro: 24 goles en 38 partidos, casi lo que le vaticinó Bielsa para estos días. Entonces, lo querían todos. Se mencionó a la Juventus como destino. También lo pretendía el Lyon, dominador del fútbol francés en ese momento. El presidente del club, Olivier Sadran, dijo que valía más de 120 millones de euros. Así cotizado llegó al seleccionado francés, hizo tres goles en las Eliminatorias para el Mundial de 2010. Y fue incluido en la lista para Sudáfrica. Participó del rotundo fracaso de los galos (últimos del Grupo A). Fue un golpe también para Gignac.

Tras la participación en la Copa del Mundo llegó el tiempo de mudarse a Marsella. Sus primeras dos temporadas en el Olympique resultaron una decepción: nueve goles en 51 partidos. Las dos siguientes lo mostraron más activo, más intenso, más adaptado: hizo 29 tantos en 66 encuentros. Sin embargo, ahora -a los 28 años- parece que llegó la temporada de la explosión. "Bielsa tiene mucho que ver", repite cada vez que le preguntan. También por eso, cuando convirtió el gol sobre la hora para el triunfo 2-1 ante Caen fue a agradecerle personalmente con un gesto que recorrió el mundo. El entrenador dijo que no entendía lo que Gignac le decía. Igual, lo abrazó luego. Y juntos gritaron aquella séptima victoria consecutiva. Casi en simultáneo, Bielsa le dio crédito al esfuerzo y al entrenamiento del atacante: "¿Sus kilos menos? No fueron gracias a mí, sino lo aplicaría conmigo", respondió cuando le recordaron aquel episodio de la pretemporada. No es casualidad: el diario francés L'Equipe explica a Gignac como una de las claves del estupendo comienzo del Olympique. Después de Bielsa, claro.

Su regreso al seleccionado francés es todo un retrato de su momento. Lo convocó el mismo Didier Deschamps con el que había tenido un cruce de insultos en el contexto de un partido de la Champions League, en 2011, cuando ambos representaban al Olympique. También es el mismo entrenador que no lo incluyó en el plantel francés que participó de Brasil 2014. Ahora, Deschamps -capitán del seleccionado campeón del mundo en 1998- lo elogia a Gignac: "Encontró su mejor forma física y su lugar en el campo de juego. Goles hizo siempre, pero ahora más..." Sucede que este gitano tenaz -parece- encontró su técnico en el mundo. Ese Bielsa al que hace gritar.

Tomado de Pasionlibertadores.com y Clarin de Waldemar Iglesias

lunes, 12 de mayo de 2014

Conociendo a los nuevos mundialistas : Paul Pogba

“Pronto estará entre los tres finalistas del Balón de Oro”, vaticina Zinedine Zidane

En los años 90 París cogía forma y la inmigración se iba tornando como un fenómeno más que asentado no sólo en Francia, también en Europa. Millones de personas provenientes de todos los rincones acudían al primer mundo en busca de oportunidades. Unos tendrían suerte, por desgracia muchos no. Unos encontrarían felicidad y estabilidad, por desgracia muchos no. Duro, pero real. La vida está así y no debemos mirar hacia otro lado.

En este contexto de pobreza, desesperanza, inestabilidad y lógicamente peligroso para el desarrollo de cualquier niño, nació Paul Pogba. De padres guineanos y con un futuro desamparador por delante, la entrañable familia Pogba volcó sus días y noches en su hijo pequeño. Era todo o nada, aunque, en realidad, no había más donde elegir. La vida en la comuna (al este de París) invitaba al riesgo, llevaba a la desesperación. Lo que fuera por salir de ese infierno.
Guinea antiguamente conocido como Guinea Francesa tiene al francés como lengua oficial y es el lenguaje más usado en las escuelas, la administración, los medios de comunicación y las fuerzas de seguridad. Aun así cada una de las 24 tribus de Guinea tiene su propia lengua.

El fútbol dio una oportunidad a un pequeño Paul Pogba que simplemente quería perseguir un balón y divertirse como un niño más. Sus padres miraban desde la valla con amor. Su hijo disfrutaba y, de paso, podía ser una salida de la situación de pobreza. Era mucho pensar por aquel entonces, sin embargo el destino había elegido a Paul.

Tras jugar en dos equipos desconocidos a nivel internacional e incluso nacional, Pogba recaló en la cantera de un histórico venido a menos:  Le Havre. Era 2007 y el joven mediocentro tenía 14 años. Él debía poner la magia, el talento, la inspiración y sobretodo el trabajo. Pogba empezó  a destacar y se convirtió en uno de los líderes de las nuevas generaciones de futbolistas que aparecían por tierras galas –podría haber elegido jugar con Guinea-. Poco a poco se iba haciendo un nombre. El esfuerzo comenzaba a dar sus frutos. Firmó su primer contrato y empezó a despertar el interés de esos equipos con nombre que imponían y que él había escuchado con frecuencia.

Fue transferido al Manchester United el 6 de octubre de 2009. Cuatro días más tarde debutó con el equipo sub-18 del club en la derrota por 2-1 ante el Crewe Alexandra. Finalizó el año 2009 con diecinueve apariciones y siete goles. En noviembre de 2010, fue incluido en el equipo de reservas del Manchester e hizo su debut el 2 de noviembre de 2010 en una victoria por 3-1 sobre Bolton Wanderers.3 El 19 de febrero de 2011, fue uno de los cuatro futbolistas de la reserva que fueron incluidos en la plantilla del primer equipo por el técnico Alex Ferguson para enfrentar al Crawley Town en la quinta ronda previa de la FA Cup 2010-11.

Sir. Ferguson. Tal vez uno de sus pocos errores en su gloriosa carrera; podemos decir que menospreció a Pogba, que no renovó su contrato y se fue gratis al equipo de moda en Italia, el que estaba revolucionando el Calcio: la Juventus de Turín. Conte lo quiso para afianzar su ambicioso proyecto tras el Scudetto de la temporada 2011/12. Pogba tenía 19 añitos y unas ganas infinitas de comerse el mundo.

Pogba fue uno de los pilares para conseguir el Scudetto 2013-2014

En la selección francesa

Ha sido internacional con la selección de fútbol de Francia en las categorías sub-16, sub-17, sub-18, sub-19 y absoluta. Antes de su debut internacional, Pogba fue nombrado capitán de la selección sub-16 por el entrenador Guy Ferrier. Con la selección de esta categoría disputó siete encuentros y marcó un gol. Su debut se produjo el 23 de septiembre de 2008 en un encuentro ante la selección de Gales, donde ganó la escuadra francesa por 4-2.9 Bajo el liderazgo de Paul, el equipo registró importantes victorias sobre Uruguay e Italia en el Torneo de Val-de-Marne,10 11 y derrotaron en dos encuentros a Irlanda por un marcador global de 8-2.12 13

Por su papel en el que supuestamente rompió su contrato con el Le Havre, fue suspendido de los compromisos internacionales por la Federación Francesa de Fútbol durante seis meses. Como resultado, Pogba fue despojado de la capitanía del equipo e hizo su debut con el seleccionado sub-17 el 13 de febrero de 2010 ante Inglaterra en la Copa Algarve. Con el equipo sub-18 debutó el 27 de octubre de 2010. Finalmente con el seleccionado sub-19 debutó en un partido amistoso contra Italia que finalizó con una victoria para su selección por 3-1.14

El 29 de febrero de 2012, marcó su primer gol con el equipo sub-19 en la derrota por 2-1 ante España. Pogba marcó el quinto gol en la goleada por 6-0 ante los Países Bajos. La victoria clasificó a Francia a la Eurocopa Sub-19 de 2012. El 11 de junio de 2012, fue incluido en la plantilla que participaría en el torneo. En el encuentro de apertura del grupo contra Serbia, convirtió un penalti en la victoria por 3-0.15 Francia alcanzó las semifinales, donde enfrentó a España que los derrotó por 4-2.16 Con la selección mayor debutó el 22 de marzo de 2013 en la victoria por 3-1 sobre Georgia.


miércoles, 30 de abril de 2014

Christian Karembeu, el palmarés que todo jugador quiere tener

 
Lo ganó todo con el Real Madrid y la selección francesa, Christian Karembeu tiene ese palmarés que todo futbolista ansía tener. Con solo 20 años ya era campeón de Francia, en Italia se hizo aún mejor futbolista y en el Madrid se consagró. Centrocampista bregador anotó goles decisivos con la camiseta merengue como el de cuartos de final frente al Bayer Leverkusen o el segundo en la ida del 2-0 del Real Madrid al Borussia Dortmund.
Christian Karembeu (Lifou, Nueva Caledonia 3 de diciembre de 1970) siempre será recordado como aquel futbolista clave en la 'Séptima' del Real Madrid cuyo palmarés no dejó de crecer. ElNantes vio coronarse campeón de Francia a un centrocampista trabajador, no exento de calidad. La Sampdoria se hizo con sus servicios en 1995 y la carrera de el galo creció a pasos agigantados.
En apenas dos años llama la atención de los dos equipos más grandes de la Liga BBVA. Tras varios días de incertidumbre con respecto a su futuro, Christian termina vistiendo de blanco. 450 millones de las antiguas pesetas llevaban al galo al Madrid. "Mi fichaje fue salvador, un flechazo. Cuando encontré a Lorenzo Sanz y me dijo si me gustaría venir, rápidamente dije sí, no tenía dudas", declaró hace unos meses el jugador recordando aquel momento.
Era enero de 1998, año que Karembeu nunca olvidará. Además marcando goles decisivos. Esa temporada, el galo será campeón de Europa y del Mundo. Marcó dos importantes ante el Bayer Leverkusen -uno en Alemania y otro en Madrid- y el más recordado de puntera -ante el Borussia en semifinales- el día en el que los Ultras tiraron la portería del Fondo Sur.

El Madrid alzaría la Copa de Europa y justo en ese verano, Karembeu sería campeón del mundo en Saint Denis. Hay que decir que el galo era titular en una selección con jugadores de la categoría de Thuram, Zidane, Deschamps o Djorkaeff. Pero su palmarés no acaba ahí: se lleva una Copa Intercontinental, vence otra Champions con el Real Madrid en 2000 y forma parte de la convocatoria francesa que gana la Eurocopa de 2000 y la Copa Confederaciones de 2001.

En 2000 abandona el Madrid buscando fortuna primero en el Middlesbrough inglés, posteriormente en el Olympiacos griego -gana dos ligas-, el Servette suizo y cerraría su carrera en el Bastia francés. El 13 de octubre de 2005 ponía fin a su carrera un jugador que había alcanzado la gloria máxima a la que puede aspirar un futbolista.
La puntera de Karembeu siempre será recordada por el Santiago Bernabéu. Tres goles que ayudaron a que el Real Madrid volviera a ser grande en Europa. Un título más de un palmarés envidiable.



LIGABBVA.COM

miércoles, 9 de abril de 2014

La Ligue 1 rompe récords en la venta de derechos de televisión

La Liga de Fútbol Profesional (LFP) francesa ha informado de que ha llegado a un acuerdo récord para la venta de los derecho de televisión de la Ligue 1 y la Ligue 2, por los que las cadenas abonarán un total de 748,5 millones de euros al año para el periodo comprendido entre 2016 y 2020.
Los derechos de televisión de la Primera División Francesa, la Ligue 1, se venden por 726,5 millones, mientras que los de la Ligue 2 se valoran en apenas 22 millones. El precio de venta supone una mejora de las condiciones existentes hasta ahora, ya que la liga francesa perdió valor en la última licitación. Los derechos de 2012 a 2016 están tasados en 607 millones de euros por temporada, lo que supuso una pérdida de 61 millones respecto a lo que se cobró en el periodo comprendido entre 2008 y 2012.


De esta manera, la televisión equipara en valor a liga francesa con la liga española, la Liga BBVA, pero se queda muy lejos de lo que la Premier (1700 millones) o la Serie A (960 millones), ingresan por este concepto.
En esta nueva puja de la televisión, Canal +, que partía con desventaja, ha conseguido la prioridad de elección por delante de su gran competidora catarí, BeIn Sports.
Frédéric Thiriez, presidente de la LFP, destaca que: “ El mercado ha hablado. El precio fue fijado por los compradores después de una competencia leal. Con este aumento del 20%,  Francia entra en el podio europeo en el lugar que se merece. Estamos felices de mantener a nuestros dos socios principales. Nuestros clubes y emisoras tendrán la visibilidad que necesitan. Seguirán contando el drama de nuestros campeonatos de la Ligue 1 y la Ligue 2 para las próximas seis temporadas  ”.

Tomado de jugada financiera

miércoles, 4 de julio de 2012

¿España la mejor selección de la historia?


España es un gran equipo, el mejor de la actualidad, como demostró al vencer a Italia 4-0 en la final de la Euro 2012, en una noche inolvidable para los aficionados al fútbol.
Tanta fue su superioridad, tan fuerte su impacto en la opinión pública, que ya se habla (como parece inevitable en esta época de encuestas a la medida) de su lugar entre las mejores selecciones de la historia: los editores de medios quieren saber si España 2012 es mejor, por ejemplo, que Brasil 1970.

El tema es tan complicado, que se puede comparar con quién es mejor Messi, Maradona o Pelé

España, Brasil y el pasado

El primer argumento de quienes defienden la precedencia de esta España es que ha ganado tres torneos importantes en forma consecutiva, un dato interesante desde el punto de vista estadístico pero poco persuasivo para demostrar una superioridad indiscutible sobre otros grandes equipos.
España había sido un digno ganador de la Euro 2008, superando en semis a Italia por penales, tras un empate sin goles, y en la final a Alemania, 1-0, con un gol de Fernando Torres, que también marcó el domingo… para ser un goleador "acabado" el hombre todavía tiene bastante resuello.

También ganó con justicia el Mundial 2010, pero sin encender los ánimos: ganó en octavos a Portugal, en cuartos a Paraguay, en semis a Alemania y en la final a una Holanda trabajadora pero ordinaria… todos estos partidos con el mismo resultado: 1-0.

Y la trayectoria de España en esta Eurocopa de Polonia y Ucrania sólo alcanzó ese nivel utópico de "Brasil 1970" en esa maravillosa última jornada en Kiev, que todos recordaremos para siempre.

¿Es suficiente esto para colocar a esta España junto a los gigantes de la historia del fútbol? ¿No convendría considerar, antes, que Italia jugó con 10 hombres casi todo el segundo tiempo? ¿O que el equipo llegó a la cita con los dientes apretados, superando a Portugal en los penales, tras un 0-0? Brasil en México 1970, en cambio, ganó en cuartos 4-2 a Perú (el mejor Perú de la historia), en semis 3-1 a Uruguay y en la final 4-1 a una buena Italia, más experimentada y dotada que la del domingo.

Esa campaña de Brasil ha sido desde entonces la medida universal de la excelencia futbolística en la imaginación popular, que es la que rige este tipo de categorías que no pueden ser reglamentadas. El argumento de los tres torneos consecutivos no convence ni siquiera a los estadísticos, que podrían entonces señalar el triplete de Uruguay entre 1924 y 1930 (dos títulos olímpicos y uno mundial, consecutivos, sin contar tres Sudamericanos entre 1923 y 1926), o la maravillosa progresión de Brasil entre 1958 y 1970: tres mundiales en doce años, la cosecha dorada de la generación de Pelé.
(Es cierto, no fueron consecutivos, ¿pero es realmente tan importante que lo sean?)
En realidad, la abundancia y frecuencia de los títulos tiene una importancia relativa a la hora de atribuir grandeza a los equipos nacionales.

Hungría y Holanda

Dos de los equipos universalmente más admirados no ganaron los títulos que merecían: la Hungría de Puskas cayó ante Alemania Occidental en la final del Mundial 1954, y la Holanda de Cruyff, también ante Alemania, en el Mundial 1974.

En fútbol, la verdadera medida de la grandeza, la única admisible, es la capacidad para inflamar la imaginación y la emoción de los aficionados a través de las generaciones.
Atendiendo exclusivamente a los resultados, cabe anotar que entre 1950 y 1956 Hungría ganó 46 partidos, empató seis y perdió sólo uno… 2-3, ante Alemania, esa final del mundial 1954 en Suiza.
Hasta el llamado "Milagro de Berna", Hungría se había paseado por el torneo: en su grupo había goleado 8-3 a la misma Alemania Occidental; en cuartos superó a Brasil 4-2; en semis, 4-2 a Uruguay. Pero la gran hazaña de Hungría, que seguramente vale más que uno o dos títulos mundiales, fue su maravilloso asalto de 1953 a la poderosa Inglaterra, en su reducto de Wembley. Ese 6-3 en Londres es uno de los grandes hitos de la historia del fútbol, porque puso de cabeza al juego del fútbol y a la realidad tal como se la concebía entonces, algo que Hungría confirmó al año siguiente, cuando Inglaterra devolvió la visita y encajó un 7-1 que puso fin cualquier debate.

Los comentaristas europeos insisten en que los húngaros de hace 60 años inventaron el "9 retrasado", función desempeñada brillantemente por Nándor Hidegkuti y que ahora ha recogido Vicente Del Bosque (siguiendo el ejemplo de Pep Guardiola), pero en Sudamérica es sabido que Adolfo Pedernera cumplía la misma función en el River Plate de los años ’40.

El caso de Hungría pone sobre el tapete las verdaderas pautas de la grandeza de un equipo de fútbol, más allá de su éxito en el campo de juego: conmover estructuras, derribar mitos, proponer e imponer nuevos enfoques tácticos… y cautivar a los aficionados.

Lo mismo ocurrió con la Holanda de 1974, que cautivó a los aficionados de todo el mundo e instaló definitivamente al "fútbol total" de Cruyff y sus alegres camaradas como referencia histórica. El equipo nacional holandés sólo ganó un Europeo, en 1988, pero la falta de títulos no ha empañado el reconocimiento popular, que todavía recuerda con cariño a la Naranja Mecánica de 1974. El requisito de la aprobación popular es el obstáculo histórico que han encontrado los grandes equipos alemanes e italianos, que a pesar de numerosos títulos no tienen muchos admiradores fuera de sus fronteras.

Se tiende a olvidar que la Alemania que ganó el Campeonato Europeo de 1972 y frustró a Holanda en el Mundial 1974 fue el equipo de Beckenbauer, del gran Gerd Müller, de Maier, Breitner y Netzer. Si hasta pareciera que se le reprocha haber vencido a adversarios tan formidables como Hungría y Holanda en sendas finales, en vez de reconocerle el mérito.




Uruguay y el Río de la Plata

El Maracanazo, la victoria de Uruguay ante Brasil 2-1 en el último partido del Mundial 1950, también tiene los elementos para colocar a ese equipo de Obdulio Varela, Schiaffino y Ghiggia en la lista de los grandes: superó a un gran equipo en su propio reducto, un Brasil que había marcado 13 goles en sus dos partidos anteriores, 7 a Suecia y 6 a España.
Todavía hoy, después de todos estos años, alguien dice Maracanazo y todos saben de qué se está hablando, a pesar de que desde el punto de vista mediático (que en esto suele ser lo que importa), el Mundial 1950 está en la prehistoria virtual del fútbol, cuando las hazañas apenas tenían repercusión en Europa, la caja de resonancia que recoge y amplifica lo que "vale la pena" en fútbol.

Durante esa "prehistoria mediática", Uruguay y Argentina fueron los grandes dominadores del fútbol internacional, con los uruguayos imponiendo su mayor cohesión y disciplina para el juego asociado en torneos cortos, algo que requiere ese tipo de virtudes, que también tienen Alemania e Italia.
Pero los grandes equipos uruguayos y argentinos de los ’30 y los ’40 son totalmente desconocidos en Europa y por consiguiente no figuran en la memoria colectiva del aficionado internacional.

Desde La Naranja Mecánica de 1974 no hubo ningún equipo que concitara la admiración unánime de crítica y público: los pretendientes no cuajaron, como el Brasil de Sócrates y Falcao (1982), la Argentina de Maradona (1986), la Francia de Platini (1982-86) y la de Zidane (1998-2000). Hasta la España campeona de 2 Eurocopas y un mundial consecutivamente, claro está.

Lo que avala la grandeza de esta España no son tanto los resultados (que, ya hemos visto, fueron relativamente ajustados en su mayoría), como la introducción en la dialéctica futbolística de argumentos que los "modernos" creían superados, la habilidad, el pase corto, una desconfianza instintiva ante la fuerza y el tamaño, el respeto por el buen gusto y el placer antes que el dolor. Pues que el fútbol de España es más ballet que batalla campal, que rema contra la corriente de embrutecimiento paulatino de la práctica del fútbol, y esto, por sí mismo, crea una nueva corriente. Aunque esta corriente se agote en algún recodo, la memoria colectiva del público la recordará y agradecerá durante mucho tiempo.




Tomado de BBC

lunes, 2 de julio de 2012

La Eurocopa cambia de formato


Los fanáticos del fútbol debieron saborear al máximo esta Eurocopa, ya que probablemente será la última vez que tenga semejante calidad.
La Euro de 2012 fue la última edición que se jugará con el formato de 16 equipos que produce duelos vibrantes casi a diario, con choques entre algunas de las mejores selecciones del mundo.
La próxima vez, en 2016 en Francia, será la decimoquinta edición del torneo europeo de alto nivel futbolístico y habrán 24 equipos, lo que diluirá la calidad, agregará más partidos y complicará la clasificación.
Se celebrará en junio-julio de 2016 y la ceremonia de apertura y clausura se celebrarán en el Stade de France. Francia es el país que más veces ha organizado esta competición (1960, 1984 y 2016).


La UEFA consideró que la fase de grupos fue "sabrosa", y el presidente Michel Platini se declaró "muy, muy contento" con el desarrollo del campeonato.
Entonces, ¿por qué cambiar una fórmula ganadora?
El torneo de 16 equipos ha sido tan exitoso que todos querían participar, lo que es imposible. Irlanda llegó al torneo este año, pero fue apenas la segunda vez en su historia. Hace cinco años, se juntó con otra federación pequeña, Escocia, para proponer una expansión del cuadro y así beneficiarse del éxito económico y deportivo de la Euro.
La mayoría de las 53 federaciones que forman la UEFA son de países pequeños, por lo que es fácil entender porqué se aprobó la expansión en 2008.
"Es un asunto democrático", dijo Platini.
Sin embargo, las desventajas son obvias.
Ahora, el torneo comienza con cuatro grupos de cuatro equipos cada uno, en los que los dos primeros avanzan a los cuartos de final.
Con el sistema de 24 equipos, se tiene que agregar una ronda adicional para llegar a 16 equipos. Toda la fase de grupos se disputará para eliminar a ocho equipos, lo que usualmente provoca duelos de menor calidad que son menos interesantes para el televidente neutral.
Este año, el Grupo B tuvo cuatro equipos clasificados entre los 10 primeros puestos del ranking de la FIFA ¿ Alemania, Holanda, Portugal y Dinamarca.
Tomando en cuenta los 24 mejores equipos en el ranking de la UEFA, países como Eslovenia, Eslovaquia, Gales, Bosnia-Herzegovina y Hungría podrían ocupar algunos de los nuevos puestos. Usualmente, la única posibilidad de triunfo de esos equipos es refugiarse en su área y apostar a un golpe de suerte.
Y la tensión de ver a equipos como España e Italia luchando hasta el último segundo para clasificarse posiblemente desaparecería, ya que 16 equipos avanzarán a la siguiente ronda.
"Es menos dramático", admitió Platini. "Pero luego tienes una ronda de 16, y es eliminación directa".
Además de la importancia del televidente, hay mucho más sobre la mesa. Por eso, Platini empieza a hablar sobre los patrocinadores y la inversión.

Si uno vuela de noche sobre Lviv, Ucrania, el aeropuerto y el nuevo estadio donde jugaron Alemania y Portugal son los únicos puntos iluminados, una señal del impacto de la Euro en la ciudad y el país.
En el caso de Lviv, apenas para tres partidos.
"Cómo le podemos pedir a una ciudad como Lviv que construya una red, que construya un estadio, y que se termine después de tres partidos", comentó Platini. "Si tenemos 24 equipos, tendremos más partidos en los estadios, y será mejor para la inversión".

jueves, 31 de mayo de 2012

El Senegal de El Hadji Diouf derrotó a Francia

Cientos de millones de personas en todo el mundo encendieron los televisores para seguir el partido inaugural de la Copa Mundial de la FIFA Corea/Japón 2002™. La pregunta que todas ellas se hacían no era si ganaría Francia, sino por cuánto perdería Senegal.
No en vano se trataba de un encuentro entre la selección defensora del título y aplastante favorita, y un equipo que debutaba en la competición, a todas luces un tapado; de un combinado formado por jugadores del Barcelona, Real Madrid, Arsenal, Chelsea, Manchester United, Bayern de Múnich y Juventus contra otro que no poseía más que futbolistas de la liga francesa, marroquí o senegalesa; de grandísimas estrellas como Fabien Barthez, Lilian Thuram, Marcel Desailly, Patrick Vieira, Emmanuel Petit, Youri Djorkaeff, Thierry Henry y David Trezeguet enfrentados a un grupo de jugadores prácticamente desconocidos; y de un once inicial con un total combinado de 652 convocatorias contra otro en el solamente dos integrantes había participado en 30 partidos internacionales o más.


Sin embargo, un delantero senegalés de 21 años no necesitó mucho tiempo para aterrorizar la poderosa y experta defensa francesa, y demostrar a quienes no habían prestado demasiada atención a su figura por qué acababa de proclamarse Jugador Africano del Año. De hecho, tan sólo habían transcurrido ocho segundos cuando El Hadji Diouf logró sacarle a Desailly una falta antes de rematar de cabeza el consiguiente tiro libre a la puerta de Barthez. Pocos minutos después superó al central del Chelsea por la banda y envió hacia atrás el balón para Khalilou Fadiga, quien obligó al portero francés lucirse con un paradón.


Diouf siguió causando problemas a Desailly y al otro central, Frank Leboeuf, con sus jugadas y sus regates directos. Sin embargo, fue el delantero centro de los Bleus quien creó las dos ocasiones siguientes: de las botas de Trezeguet salió el lanzamiento que bloqueó con maestría el dorsal número 1 de los Leones de la TerangaTony Sylva, y también el cañonazo que rebotó en el poste.


Inmediatamente, Diouf reclamó para sí el protagonismo y, a punto de cumplirse la media hora de juego, la inventiva del conjunto de Bruno Metsu surtió el efecto deseado. Salif Diao efectuó un quite soberbio sobre Youri Djorkaeff en la medianera, y rápidamente habilitó para Diouf por la banda izquierda. El número 11 superó a Leboeuf como si éste no hubiera estado allí, alcanzó la línea de fondo, y envió el balón hacia atrás para que lo encontrara Papa Bouba Diop en plena carrera. Petit intentó interceptar el centro, pero sólo consiguió desviar la pelota en dirección al adelantado Barthez y al alcance de la pierna estirada del derribado Diop, quien batió así la meta vacía. El artífice del tanto corrió hacia el banderín de córner, puso la camiseta en el suelo y bailó alrededor de ella con sus compañeros.
Francia, en shock
Diouf siguió desarbolando la defensa rival en el resto de la primera parte, y consiguió para los suyos varios lanzamientos de falta. No obstante, no fue la única amenaza contra la que tuvieron que lidiar los defensores del título europeo y mundial. En el minuto 64, Khalilou Fadiga empezó una jugada desde atrás y, cuando volvió a tener la pelota en los pies, se abrió un hueco a base de bicicletas antes de descerrajar un misil letal que Barthez consiguió despejar con la punta de los dedos por encima del larguero.


Cuando un magnífico balón de rosca de Henry se estampó en la madera, los hombres de Roger Lemerre empezaron a presionar con más decisión. Para entonces, la única respuesta de los europeos a la amenaza de Diouf consistía en derribarlo, lo que concedía a Senegal un respiro del ataque de los franceses y le permitió aguantar el resultado hasta conseguir una de las campanadas más sonoras de la historia de la Copa Mundial de la FIFA.
Aquella victoria resultó fundamental para que Senegal, contra todo pronóstico, pasara a las rondas eliminatorias, donde Turquía puso fin a su heroica trayectoria en cuartos de final, y para que Francia, también contra todo pronóstico, no superara la fase de grupos. Y todo por las proezas de Diouf.


“Nadie creía que lo conseguiríamos, pero yo sí”, declaró el héroe senegalés. “Fue una victoria no sólo de todos los senegaleses sino de todos los africanos”.






Tomado de FIFA.COM

martes, 22 de junio de 2010

Ale la France (la historia)

Francia y Argentina se dan el lujo de ser las únicas selecciones del mundo que han ganado los títulos más importantes del futbol: Copa Mundial, Juegos Olímpicos, Copa FIFA Confederaciones, y la copa de su confederación respectiva (Eurocopa en el caso de Francia y Copa América en el caso de Argentina).

La primera gran generación del fútbol 'Galo' llegó a comienzos de la década de 1980, liderados por el capitán Michel Platini y otras figuras como Patrick Battiston, Jean Tigana y Alain Giresse ; dirigidos por Michel Hidalgo obtuvo el título de campeón europeo, en condición de local durante la Eurocopa 1984. Ese mismo año el equipo olímpico ganó la medalla de Oro en Los Ángeles 84´, venciendo en la final a Brasil.

Después de esa generación destacada de futbolistas, el fútbol francés cayó en su nivel luego que el equipo no pudiera clasificarse a los mundiales de Italia 1990 y Estados Unidos 1994; este caso fue dramático, ya que a 2 fechas del final de las Clasificatorias a Estados Unidos 1994, se encontraba primera de su grupo, y solo necesitaba 1 punto que no pudo obtener frente a Bulgaria e Israel

Francia fue la anfitriona de la Copa Mundial de Fútbol en 1998 contando con su "Generación Dorada", liderada por el volante creativo Zinedine Zidane e integrada, entre otros, por Fabien Barthez, Robert Pirès, Thierry Henry, Laurent Blanc y el capitán Didier Deschamps. Dirigidos por Aimé Jacquet ganó su único título mundial, tras golear 3-0 a Brasil, el campeón defensor y máximo favorito. Con practicamente el mismo equipo, pero con Roger Lemerre a la cabeza campeonaron en la Eurocopa 2000 y en la Copa FIFA Confederaciones 2001.


Francia no clasificó a octavos en el mundial de 2002 y en la Eurocpa 2004 fue eliminada por Grecia en cuartos de final. Raymond Domenech, quien con una mezcla de jugadores jóvenes, experimentados y al mando de Zidane como capitán llevó a Francia a clasificar al Mundial de Alemania donde a pesar de malos partidos y muchas dudas llegó a ser subcampeón del torneo, con la recordada expulsión de Zidane



Si hace unos meses el equipo galo celebraba la polémica calificación a la justa mundialista, por la mano de Therry Henry en el juego contra Irlanda, hoy debe estar lamentándose, porque es el momento más duro de la selección Gala que llegó al mundial de Sudáfrica, sin tener al líder Zidane.

El técnico Domenech no pudo ser la cabeza de un equipo plagado de estrellas, como Thierry Henry, Frank Ribery, Florent Malouda, Djribil Cissé, Patrice Evra y Nicoláa Anelka. El hecho de anotar un solo gol, no ganar ningún partido y ser eliminado en primera fase, pasó a un segundo plano tras la expulsión de la selección por los fuertes insultos de Nicolás Anelka a Domenech en el entretiempo del Francia vs México, que incluso provocaron que Germaine Domenech, madre del entrenador de la eliminada Francia, diga a la emisora francesa RTL: “Me gustaría conocer al señor Anelka y decirle lo que pienso como madre”.

Pero eso no fue todo, la selección se negó a entrenar en plena Copa del Mundo y Patrice Evra, capitán de la selección tuvo un altercado con el preparador físico del equipo, Robert Duverne.



“La Federación Francesa de Futbol (FFF) no intentó en ningún momento proteger al equipo. Tomaron una decisión en base exclusiva a los hechos que dio cuenta la prensa. Todos los jugadores del equipo quieren, sin excepción, mostrar su oposición con la decisión de la Federación de excluir a Nicolas Anelka”, expresaron los futbolistas en un comunicado a los medios que leyó Domenech a los medios de comunicación.

Duverne dijo posteriormente a la radio RTL que él no fue quien filtró la noticia sobre los insultos de Anelka a L’Equipe, y que ello no fue el motivo del altercado con Evra, como se había especulado en un principio.

Minutos después, Evra entregó el comunicado que habían hecho los jugadores al encargado de prensa, y los futbolistas, todos al mismo tiempo, subieron al autobús y bajaron las cortinas. El vehículo se marchó poco después que Domenech terminó de hablar con los medios de comunicación.

Domenech lució desinteresado y tranquilo en medio del caos a su alrededor, sólo se limitó a decir “adiós” a los presentes.

El último episodio del caótico drama que rodeó a Les Bleus provocó también la renuncia del director de selecciones Jean-Louis Valentin, quien señaló que estaba harto de la situación.


El defensa del equipo nacional de Francia, Patrice Evra, capitán habitual pero suplente en el último partido de los ''Bleus'' ante Sudáfrica (1-2), declaró que llegó "la hora del gran perdón", tras la eliminación en la primera ronda del torneo. "Esta noche, llegó la hora del gran perdón. Comparto el dolor de todos los franceses. Lo que me duele más, es que este perdón tendría que haberlo pedido ayer, pero mi entrenador me lo prohibió. Tampoco estamos para arreglar cuentas internas en un momento de sufrimiento sincero", a lo que añadió: "Toda Francia tendrá explicaciones de este desastre. Yo las daré. Contaré lo que viví, diré la verdad, no tengo nada que esconder".
Y como cereza al postre, los jugadores franceses no cobrarán premios por su eliminación del Mundial de Sudáfrica en primera ronda y ese dinero será repartido "a partes iguales" entre el fútbol aficionado y profesional del país.

Domenech

Muchos culpan al técnico por este desastre, ¿Pero quién es Reimond Domenech?

Domenech es hijo de emigrantes catalanes que se exiliaron a Francia durante la dictadura franquista. Fue futbolista y luego técnico. En julio de 2004 fue llamado, de forma inesperada, para reemplazar a Jacques Santini al frente de la Selección de fútbol de Francia por la decepcionante eliminación del combinado galo durante la Eurocopa de 2004 frente a Grecia en cuartos de final. Desde entonces, Domenech está al mando del combinado francés, siendo el técnico con más partidos como seleccionador galo, con un total de 76.

A pesar de esto la opinión de los aficionados galos es de rechazo, pues los métodos de trabajo de Domenech no terminan de convencer a sus compatriotas, y es que el seleccionador francés confía ciegamente en la astrología. Domenech reconoció en 2005 en el programa televisivo 'El derecho de saber' que consultaba el zodiaco y los ascendentes de sus jugadores para realizar las convocatorias. Así, ha asegurado no confiar de algunos signos, en concreto Escorpio, Cáncer y Libra, al considerarlos "poco beneficiosos para el grupo". A lo largo de su dilatada trayectoria como técnico, ha intentado alejarse lo máximo posible de estos signos, siendo famoso por algunos descartes polémicos en las citas más importantes.

Entre los casos más sonados deben destacarse tres: Ludovic Giuly, Robert Pires y David Trezeguet. Los dos primeros, tras realizar una gran temporada, en el Barcelona y el Arsenal respectivamente, no fueron convocados para disputar el Mundial de Alemania 2006. Curiosamente, el delantero de la Juventus sí que jugó el campeonato del mundo, pero su fallo en la tanda de penaltis de la final frente a Italia le condenaría al ostracismo. Domenech no confía en determinados signos, y la principal voz disonante es la del centrocampista francés del Villarreal.

"El seleccionador francés cree que los Escorpio no son buenos para la selección. Dice que no son buenas personas y no pueden convivir con los demás, pero creo que conmigo se ha equivocado mucho", aseguró Pires. Giuly tampoco se quedó corto en las críticas sobre el seleccionador tras no ser convocado para Alemania 2006: "Igual es que un Cáncer no está bien para él. Ya le preguntaré si me tengo que cambiar de nombre, no sé. Después, que tenga cojones y hable conmigo cara a cara para saber el porqué", indicó.

Por si fuera poco, Domenech realiza sus alineaciones en clara dependencia de la situación de los astros. Así, a lo largo de sus diferentes etapas en la selección francesa, el técnico dejó fuera del once inicial a jugadores de renombre como Zinedine Zidane, Claude Makelele o Thierry Henry, todo en clara dependencia del influjo astral. Domenech confía en llegar lejos en el Mundial de Sudáfrica, aunque de momento, el conjunto no ha convencido en la preparación.