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jueves, 10 de julio de 2014

El equipo que calca la historia

Por Daniel Arcucci: En este atardecer del 9 de julio de 2014, Chiquito Romero , gigante, camina hacia el arco con la misma confianza con la que el Vasco Goycochea, enorme, caminó aquel anochecer del 3 de julio de 1990.
Arde San Pablo ahora como ardía el San Paolo entonces, aunque acá en Brasil hace un frío que cala lo huesos, en medio de una lluvia triste, y allá en Napoles estábamos en plena "estate italiana", con un sofocante calor de verano.
Ya escuchó, Romero, cómo Mascherano le gritó que iba a ser un héroe, así como Goycochea había escuchado de boca de Maradona que iba a atajar dos. La confianza se la ganaron en plena competencia, la misma que les había faltado antes de llegar al Mundial.


Ya escuchó el equipo, también, cómo más de medio estadio se le ponía en contra, con brasileños que de pronto se había transformado en holandeses, acá, así como los napolitanos se habían visto obligados a dividir su pasión, allá, con una bandera que lo explicaba: "Diego, Nápoles te ama, pero Italia es nuestra patria".
Parece empeñado, este seleccionado de Sabella , en recorrer el mismo camino que aquel de Bilardo, casi un cuarto de siglo después. Rompe maleficios, calca la historia. Igual de cerrado en sí mismo ante las críticas, primero. Igual de convencido para elegir un perfil, aunque no sea el más simpático, después. El día que comprendió que la fórmula de los cuatros fantásticos no funcionaba, eligió el camino de los once guerreros. Y allá va, como aquel. Casi disfrutando el sufrimiento. Haciéndolo parte de su personalidad. Ni cerca ha estado del ser el equipo más vistoso del torneo y ya no lo será, pero así llegó hasta donde llegó. Como aquel.

Romero atajó el primero, a Vlaar, así como el Goycochea había atajado el último, a Serena. Fue como si la serie de penales hubiera continuado, de manera mágica, con las imágenes en pausa durante 24 años. La proeza, después de un partido cerrado, táctico hasta la exasperación, vuelve a ubicar al equipo en el deseado séptimo partido y en el escenario soñado. En el estadio Olímpico de Roma debía estar Italia; en el estadio Maracaná de Río debía estar Brasil. Pero uno no estuvo y el otro no estará. Estará la Argentina contra Alemania, otra vez. Como entonces.

miércoles, 4 de julio de 2012

¿España la mejor selección de la historia?


España es un gran equipo, el mejor de la actualidad, como demostró al vencer a Italia 4-0 en la final de la Euro 2012, en una noche inolvidable para los aficionados al fútbol.
Tanta fue su superioridad, tan fuerte su impacto en la opinión pública, que ya se habla (como parece inevitable en esta época de encuestas a la medida) de su lugar entre las mejores selecciones de la historia: los editores de medios quieren saber si España 2012 es mejor, por ejemplo, que Brasil 1970.

El tema es tan complicado, que se puede comparar con quién es mejor Messi, Maradona o Pelé

España, Brasil y el pasado

El primer argumento de quienes defienden la precedencia de esta España es que ha ganado tres torneos importantes en forma consecutiva, un dato interesante desde el punto de vista estadístico pero poco persuasivo para demostrar una superioridad indiscutible sobre otros grandes equipos.
España había sido un digno ganador de la Euro 2008, superando en semis a Italia por penales, tras un empate sin goles, y en la final a Alemania, 1-0, con un gol de Fernando Torres, que también marcó el domingo… para ser un goleador "acabado" el hombre todavía tiene bastante resuello.

También ganó con justicia el Mundial 2010, pero sin encender los ánimos: ganó en octavos a Portugal, en cuartos a Paraguay, en semis a Alemania y en la final a una Holanda trabajadora pero ordinaria… todos estos partidos con el mismo resultado: 1-0.

Y la trayectoria de España en esta Eurocopa de Polonia y Ucrania sólo alcanzó ese nivel utópico de "Brasil 1970" en esa maravillosa última jornada en Kiev, que todos recordaremos para siempre.

¿Es suficiente esto para colocar a esta España junto a los gigantes de la historia del fútbol? ¿No convendría considerar, antes, que Italia jugó con 10 hombres casi todo el segundo tiempo? ¿O que el equipo llegó a la cita con los dientes apretados, superando a Portugal en los penales, tras un 0-0? Brasil en México 1970, en cambio, ganó en cuartos 4-2 a Perú (el mejor Perú de la historia), en semis 3-1 a Uruguay y en la final 4-1 a una buena Italia, más experimentada y dotada que la del domingo.

Esa campaña de Brasil ha sido desde entonces la medida universal de la excelencia futbolística en la imaginación popular, que es la que rige este tipo de categorías que no pueden ser reglamentadas. El argumento de los tres torneos consecutivos no convence ni siquiera a los estadísticos, que podrían entonces señalar el triplete de Uruguay entre 1924 y 1930 (dos títulos olímpicos y uno mundial, consecutivos, sin contar tres Sudamericanos entre 1923 y 1926), o la maravillosa progresión de Brasil entre 1958 y 1970: tres mundiales en doce años, la cosecha dorada de la generación de Pelé.
(Es cierto, no fueron consecutivos, ¿pero es realmente tan importante que lo sean?)
En realidad, la abundancia y frecuencia de los títulos tiene una importancia relativa a la hora de atribuir grandeza a los equipos nacionales.

Hungría y Holanda

Dos de los equipos universalmente más admirados no ganaron los títulos que merecían: la Hungría de Puskas cayó ante Alemania Occidental en la final del Mundial 1954, y la Holanda de Cruyff, también ante Alemania, en el Mundial 1974.

En fútbol, la verdadera medida de la grandeza, la única admisible, es la capacidad para inflamar la imaginación y la emoción de los aficionados a través de las generaciones.
Atendiendo exclusivamente a los resultados, cabe anotar que entre 1950 y 1956 Hungría ganó 46 partidos, empató seis y perdió sólo uno… 2-3, ante Alemania, esa final del mundial 1954 en Suiza.
Hasta el llamado "Milagro de Berna", Hungría se había paseado por el torneo: en su grupo había goleado 8-3 a la misma Alemania Occidental; en cuartos superó a Brasil 4-2; en semis, 4-2 a Uruguay. Pero la gran hazaña de Hungría, que seguramente vale más que uno o dos títulos mundiales, fue su maravilloso asalto de 1953 a la poderosa Inglaterra, en su reducto de Wembley. Ese 6-3 en Londres es uno de los grandes hitos de la historia del fútbol, porque puso de cabeza al juego del fútbol y a la realidad tal como se la concebía entonces, algo que Hungría confirmó al año siguiente, cuando Inglaterra devolvió la visita y encajó un 7-1 que puso fin cualquier debate.

Los comentaristas europeos insisten en que los húngaros de hace 60 años inventaron el "9 retrasado", función desempeñada brillantemente por Nándor Hidegkuti y que ahora ha recogido Vicente Del Bosque (siguiendo el ejemplo de Pep Guardiola), pero en Sudamérica es sabido que Adolfo Pedernera cumplía la misma función en el River Plate de los años ’40.

El caso de Hungría pone sobre el tapete las verdaderas pautas de la grandeza de un equipo de fútbol, más allá de su éxito en el campo de juego: conmover estructuras, derribar mitos, proponer e imponer nuevos enfoques tácticos… y cautivar a los aficionados.

Lo mismo ocurrió con la Holanda de 1974, que cautivó a los aficionados de todo el mundo e instaló definitivamente al "fútbol total" de Cruyff y sus alegres camaradas como referencia histórica. El equipo nacional holandés sólo ganó un Europeo, en 1988, pero la falta de títulos no ha empañado el reconocimiento popular, que todavía recuerda con cariño a la Naranja Mecánica de 1974. El requisito de la aprobación popular es el obstáculo histórico que han encontrado los grandes equipos alemanes e italianos, que a pesar de numerosos títulos no tienen muchos admiradores fuera de sus fronteras.

Se tiende a olvidar que la Alemania que ganó el Campeonato Europeo de 1972 y frustró a Holanda en el Mundial 1974 fue el equipo de Beckenbauer, del gran Gerd Müller, de Maier, Breitner y Netzer. Si hasta pareciera que se le reprocha haber vencido a adversarios tan formidables como Hungría y Holanda en sendas finales, en vez de reconocerle el mérito.




Uruguay y el Río de la Plata

El Maracanazo, la victoria de Uruguay ante Brasil 2-1 en el último partido del Mundial 1950, también tiene los elementos para colocar a ese equipo de Obdulio Varela, Schiaffino y Ghiggia en la lista de los grandes: superó a un gran equipo en su propio reducto, un Brasil que había marcado 13 goles en sus dos partidos anteriores, 7 a Suecia y 6 a España.
Todavía hoy, después de todos estos años, alguien dice Maracanazo y todos saben de qué se está hablando, a pesar de que desde el punto de vista mediático (que en esto suele ser lo que importa), el Mundial 1950 está en la prehistoria virtual del fútbol, cuando las hazañas apenas tenían repercusión en Europa, la caja de resonancia que recoge y amplifica lo que "vale la pena" en fútbol.

Durante esa "prehistoria mediática", Uruguay y Argentina fueron los grandes dominadores del fútbol internacional, con los uruguayos imponiendo su mayor cohesión y disciplina para el juego asociado en torneos cortos, algo que requiere ese tipo de virtudes, que también tienen Alemania e Italia.
Pero los grandes equipos uruguayos y argentinos de los ’30 y los ’40 son totalmente desconocidos en Europa y por consiguiente no figuran en la memoria colectiva del aficionado internacional.

Desde La Naranja Mecánica de 1974 no hubo ningún equipo que concitara la admiración unánime de crítica y público: los pretendientes no cuajaron, como el Brasil de Sócrates y Falcao (1982), la Argentina de Maradona (1986), la Francia de Platini (1982-86) y la de Zidane (1998-2000). Hasta la España campeona de 2 Eurocopas y un mundial consecutivamente, claro está.

Lo que avala la grandeza de esta España no son tanto los resultados (que, ya hemos visto, fueron relativamente ajustados en su mayoría), como la introducción en la dialéctica futbolística de argumentos que los "modernos" creían superados, la habilidad, el pase corto, una desconfianza instintiva ante la fuerza y el tamaño, el respeto por el buen gusto y el placer antes que el dolor. Pues que el fútbol de España es más ballet que batalla campal, que rema contra la corriente de embrutecimiento paulatino de la práctica del fútbol, y esto, por sí mismo, crea una nueva corriente. Aunque esta corriente se agote en algún recodo, la memoria colectiva del público la recordará y agradecerá durante mucho tiempo.




Tomado de BBC

jueves, 1 de julio de 2010

Fútbol y Política

Algún día sabremos qué castigo sufrieron los responsables de la Selección de fútbol de Corea del Norte, que perdieron en el Campeonato de Suráfrica por 7-0 con Portugal: pueden fusilarlos, esclavizarlos en un campo de concentración o someterlos a torturas infligidas personalmente por el enloquecido Kim Jong-il.


Es que el fútbol es una demostración de la política, como dice Maradona, campeón del Mundo que le dio la vida a los militares argentinos, y hoy seleccionador en honor de los revolucionarios Ché y Chávez.

Italianos, franceses e ingleses, humillados, no sufrirán castigos coreanos. Pero habrán incrementado el decaimiento moral de sus países, porque Europa agoniza, aunque Alemania resista.

En España, la Copa del Generalísimo la ganaban casi siempre el Bilbao y el Barça para contentar a los nacionalistas.

En 1964 la Selección española lograba el Campeonato de Europa frente a la URSS.Enseguida, aunque lo nieguen los antifranquistas cuyos padres lloraban ante su féretro en el Palacio de Oriente, tres de cada cuatro españoles aplaudían su régimen.

Esa es la fea verdad.Que se repetirá con Rodríguez Zapatero. Si “La Furia Española” se salva en Sudáfrica su mandato y hace olvidar los cinco millones de desempleados y el acelerado declive del país.

Un paralelismo: si Franco elegía los 1 de mayo para sus demostraciones deportivas que tapaban el Día del Trabajo, Zapatero prefirió el inicio de los Mundiales de fútbol para lanzar su plan económico que dejará muchos estómagos vacíos. Por eso la propaganda institucional ha multiplicado tanto la pasíón por el fútbol. Franco se hubiera considerado hoy un activista fracasado: movilizaba a mucha menos gente.

sábado, 26 de junio de 2010

Campeonará el que tenga al mejor arquero

Hace poco fui uno de los pocos que se animó a dar sus pronósticos de sus clasificados a octavos, e hice muchos aciertos, como la despedida de Francia y Suiza, la sorpresa de los 5 sudamericanos y de Corea del Sur. Pero nunca sospeche del nivel de Nueva Zelanda, que hizo un digno mundial , ni de Japón que llegó a octavos. (Ojo que escribo esto al finalizar la primera ronda). Siempre pensè que Italia iba a mostrar este nivel, pero creía que empataba con Eslovaquia y clasificaba como siempre. Esta vez no alcanzó la camiseta del campeón, ni del organizador.

Antes estaba acostumbrado a ver la ayuda de los árbitros -como el descarado apoyo en el 2002 a los grandes y a los asiáticos locales, por lo que me pregunto ¿Qué pasó esta vez? ¿Se reformó la FIFA? ¿Por qué le anularon goles a Italia cuando los necesitaba? ¿Por qué le cobraron penales en contra a Sudáfrica? Nunca antes había visto algo parecido y no porque esté a favor del apoyo descarado del arbitraje, sino porque es verdad que la costumbre es más fuerte que el amor.

Los arbitros son un capítulo aparte. Si juega Honduras vs Chile o alguno de ellos contra España, porque poner árbitros de Japón o de las Islas Seychelenses ¿no es más fácil colocar un árbitro de habla hispana? Quizás algunos diga: Los jugadores no tienen que hablar con los árbitros!!! Si pero en esos partidos la dificultad que tenían los arbitros para hablar con los jugadores era terrible: Barrera 1 metro más atrás. Una falta más y lo amonesto. No tiene nada, levantese. Saque rapido, etc.
Una más del arbitraje, el Presidente del Comité de árbitros es el Español Ángel Villar, quién dijo: "No se abrirá ningún expediente a los jugadores" (Por el manazo de el "español" David Villa contra el hondureño Izaguirre) Pero recordemos la suspensiòn por video que se hizo en durante el mundial EE.UU. 94 contra el italiano Tassotti por un golpe al "español" Luis Enrique. Se utilizó la tecnología para castigar.

Los sudamericanos están acostumbrados a jugar en el calor, frio, lluvia, llano, altura y romperse el alma en la eliminatorias, por lo que concuerdo con lo que dijo el "Tata" Martino: "Los sudamericanos, las eliminatorias las sufrimos, el mundial lo gozamos". Las eliminatorias los prepararon tanto para este momento que sigo creyendo que la final será Brasil vs Argentina y habrá también una semifinal sudamericana. Brasil ya terminó de entrenar en la fase de grupos y ahora si jugará de verdad . Dunga tuvo muchos aciertos y quizás el mayor sea haber controlados a los brasileños y que ellos mismos crean que esa es la manera de triunfar, pero su más grande error quizás sea no llevar a un sustituto de Kaká. Argentina con Maradona trata a todos sus jugadores como estrellas (sabe lo que necesita una estrella en un mundial) y los engríe dandole de todol. Dunga y Maradona saben los que necesitan sus equipos, ¿Cuál triunfará?. Uruguay y Paraguay son muy guerreros (Me gustó mucho el Paraguay vs Italia) ambos tienen un nivel parejo y espero que lleguen a semifinales, pero Uruguay tiene a Forlán que es la más grande diferencia y que quizás lo lleve más lejos.

Africa no está en su mundial. Acostumbrados a estar en climas cálidos están jugando en el Polo Sur con temperaturas bajo cero. Ahora repito lo que leí en el mundial alemán: Mientras en áfrica todos los jugadores sigan siendo obreros que corren, trabajan y sudan, no van a lograr nada, porque necesitan a un gerente dentro de la cancha (Eto´o y Drogba , no son gerentes, son los que hacen los acabados de la obra)

La sorpresa por el nivel, sin duda son Corea del Sur y Japón que ahora chocarán con Uruguay y Paraguay respectivamente. La velocidad que tienen los hacen temibles y ahora también tienen cierta pausa para pensar, aunque no sé si sea la suficiente para seguir avanzando. Habrá que ver

Los europeos están demasiados cansados tras la temporada 2009-2010 y eso que los que más juegan, son los sudamericanos y africanos. Entre Alemania, Inglaterra, Portugal y España, está el honor europeo, pero no he visto(salvo Italia)que peleen, corran más de lo que pueden y que se molesten por revertir un resultado; no sé si el el clima ayudan a que sean miy frios, no hay sangre para pelear y eso quizás les pase factura. En España piensan demasiado(Xavi Alonso, Xavi, Iniesta, Fabregas).En Portugal, Ronaldo es muy llorón y quiere ser la estrella, no juega para su equipo, y espero que este mundial no acabe sin una calamidad de Calamity James. En europa me gustaron Meireles de Portugal y Ozil de Alemania.

En lo que estoy seguro qes que el campeón tiene al mejor arquero y eso se decidirá en etapas finales, porque siempre se dicen que los "arqueros necesitan continuidad". Pero descarto a Alemania, e Inglaterra. Entre los que pelearán por el podio están Brasil con Julio César, España con el sobredimensionado Casillas, que es constante, aunque al comienzo solo es regular, falta verlo en etapas decisivas , donde podría destacar. Holanda a un arquero muy seguro de bajo perfil, si pueden con Brasil, cuidado que podría llegar la final. No quedan más arqueros "estrellas". Portugal tienen un arquero cumplidor, el argentino Romero está un peldaño más abajo que los anteriores. Muslera es muy bueno, pero no creo que el resto del equipo lo ayude a llegar a la final (En juego no. En garra si).