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lunes, 7 de julio de 2014

La jugada del mundial

Escribimos un nuevo artículo y es que el hecho desconcertó a todos. Un minuto antes de que acabará el segundo tiempo suplementario entre Holanda y Costa Rica por los cuartos de final del Mundial de Brasil 2014, el técnico holandés, Louis Van Gaal, decidió hacer un cambio sorpresivo e inesperado: el portero.



Durante 120 minutos, el arquero del Ajax, Jasper Cillessen, cuidó con su vida la portería de la selección naranja en los ataques de la delantera costarricense.


Pero bien lo decía el escritor ruso Vladimir Nabokov: "El trabajo de portero es como el de un mártir, un saco de arena o un penitente".
Y faltando un minuto antes de acabarse la prórroga y aterrizar en la lotería de los penales, Van Gaal tomó la decisión de ingresar al experimentado portero del Newcastle inglés, Tim Krul.
El planeta del fútbol que observaba con atención un partido de quilates, quedó sorprendido. Nunca desde Argentina 78 -cuando fue introducida la definición de los partidos por cobro desde los doce pasos- se había presentado un caso similar.
¿Falta de confianza?
Pocos precedentes
Pero, ¿por qué lo hizo? ¿Acaso Van Gaal no tenía la suficiente confianza en su portero titular?
Todos los que conocen al holandés saben que es un estratega que planea meticulosamente los partidos y que una decisión así no es ajena a su repertorio.
Y resultó. Dos de los cinco disparos de los jugadores ticos, los que correspondieron a Bryan Ruiz y Michael Umaña, fueron detenidos por el recién ingresado y de esa forma le entregó a su país la clasificación, por segunda vez consecutiva, a las semifinales del Mundial.
"Intenté meterme en sus cabezas. Les hablé antes de cada cobro y así lo logré", confesó Krul después del partido.
La explicación de Van Gaal fue un poco más racional.
"La idea que teníamos es que Krul podía funcionar mucho mejor para los cobros por su tamaño, pero sobre todo porque tiene mucho más alcance", explicó el técnico holandés.
Y añadió que: "Y finalmente resultó. Fue hermoso, me siento muy orgulloso de que hayamos ganado".

Cillessen mide 1,87 m y Krul 1,93 m.
La decisión de Van Gaal se pareció un poco a las estrategias de los entrenadores de básquetbol en los últimos minutos, donde se define todo en una jugada.
Pero muchos no confiaban en la maniobra del extécnico del Barcelona y el Ajax. Por ejemplo, el exjugador del Newcastle United y comentarista de la BBC, Alan Shearer, dijo antes de la definición desde los doce pasos que el recién ingresado Krul no tenía un buen precedente en este tipo de definiciones.
"Yo lo conozco por su paso por el Newcastle y de los últimos 20 penaltis que le tocó tapar en la Premier, solo atajó dos", señaló Shearer.
Otro de los comentaristas de la BBC, el exdelantero de la selección inglesa Gary Lineker, fue cauteloso sobre la sustitución.
"Tim Krul no ha tocado el balón en toda la Copa del Mundo. Es una decisión asombrosa, y vamos a ver si le funciona a Van Gaal".
Pero las luces comenzaron aparecer cuando Krul tapó el lanzamiento de Ruiz, que además era el capitán del equipo.
Y sobre todo cuando el portero contrario y la estrella del equipo, el guardameta del Levante español Keylor Navas no podía atajar los disparos de los jugadores holandeses.
Las cosas se consumaron cuando en el quinto cobro de Costa Rica, que le correspondía a Umaña, fue desviado por la mano enorme del portero holandés y los naranjas celebraron su paso a la semifinal que los enfrentará a Argentina este miércoles en Sao Paulo.
"Los grandes entrenadores tienen que tomar decisiones importantes en los juegos determinantes y esto fue una gran decisión para Van Gaal. Y así lo ha hecho durante todo este Mundial", concluyó Shearer al finalizar el encuentro.

Tomado de  BBC

domingo, 6 de julio de 2014

Krul, el arquero para el juego psicológico

Por primera vez en la historia de los Mundiales, un seleccionador apostó por el portero suplente para la tanda de penaltis. Van Gaal se jugó la baza psicológica y acertó. Y eso pese a que Krul sólo había parado dos de los 20 penaltis que le habían lanzado en la Premier.El meta holandés afrontó la tanda con mentalidad ganadora y detuvo los lanzamientos de Bryan Ruiz y de Umaña.


Con una carrera desarrollada prácticamente en su totalidad en el Newcastle United, no habíamos tenido ninguna oportunidad de ver cómo se desarrollaba Tim Krul en una tanda de penaltis, pero quien sí tenía muy claro la valía del ¡tercer portero! de Holanda (Michael Vorm es el recambio directo de Jasper Cillessen) frente a los lanzamientos desde los once metros era el propio seleccionador oranje: Louis Van Gaal.
Ante la sorpresa general, empezando por la de su rival, Costa Rica, el técnico neerlandes mandó calentar a su pupilo, de 26 años de edad, durante la segunda parte del tiempo extra, y, cuando apenas faltaba medio minuto para que el árbitro pitara el final de la prórroga, éste saltó al terreno de juego sustituyendo al citado Cillessen. El juego psicológico de Krul con los lanzadores Ticos, fue, en un primer momento, agresivo,esperando a los futbolistas para intimidarles gritando quien-sabe-qué (y le funcionó con Bryan Ruiz, quien ejecutó su penalti mucho peor que ante Grecia, despejando el balón Krul),para a partir del tercer lanzamiento limitarse a ir de un lado a otro de la frontal del área pequeña, sin perder de vista al rival de turno, como si fuera un león observando llegar a su presa. Y con Michael Umaña, en el quinto penalti, hizo sangre(ergo, también desvió su disparo), consiguiendo la clasificación de Holanda para semifinales.
Posteriormente, Van Gaal explicaría en rueda de prensa que, aunque ya tenía en mente la opción Krul antes del partido en caso de que éste se complicara hasta la tanda de penaltis, fue en la misma prórroga cuando se decidió darle entrada, golpe de efectoque a punto estuvo de quedarse en el tintero, ya que “no esperaba que Krul, después de calentar dos minutos, jugase tan poco antes de que acabara la prórroga (…) No imaginé que el árbitro iba a añadir tan poco tiempo de descuento”. Los motivos del técnico para apostar por este sorprendente cambio fueron “su altura [de Krul], 1’93 m, puede llegar a las esquinas de la portería, como se pudo apreciar cuando se tiró por el lado correcto”, y el hecho de que, antes del partido, “habíamos hablado con Tim”

miércoles, 4 de julio de 2012

¿España la mejor selección de la historia?


España es un gran equipo, el mejor de la actualidad, como demostró al vencer a Italia 4-0 en la final de la Euro 2012, en una noche inolvidable para los aficionados al fútbol.
Tanta fue su superioridad, tan fuerte su impacto en la opinión pública, que ya se habla (como parece inevitable en esta época de encuestas a la medida) de su lugar entre las mejores selecciones de la historia: los editores de medios quieren saber si España 2012 es mejor, por ejemplo, que Brasil 1970.

El tema es tan complicado, que se puede comparar con quién es mejor Messi, Maradona o Pelé

España, Brasil y el pasado

El primer argumento de quienes defienden la precedencia de esta España es que ha ganado tres torneos importantes en forma consecutiva, un dato interesante desde el punto de vista estadístico pero poco persuasivo para demostrar una superioridad indiscutible sobre otros grandes equipos.
España había sido un digno ganador de la Euro 2008, superando en semis a Italia por penales, tras un empate sin goles, y en la final a Alemania, 1-0, con un gol de Fernando Torres, que también marcó el domingo… para ser un goleador "acabado" el hombre todavía tiene bastante resuello.

También ganó con justicia el Mundial 2010, pero sin encender los ánimos: ganó en octavos a Portugal, en cuartos a Paraguay, en semis a Alemania y en la final a una Holanda trabajadora pero ordinaria… todos estos partidos con el mismo resultado: 1-0.

Y la trayectoria de España en esta Eurocopa de Polonia y Ucrania sólo alcanzó ese nivel utópico de "Brasil 1970" en esa maravillosa última jornada en Kiev, que todos recordaremos para siempre.

¿Es suficiente esto para colocar a esta España junto a los gigantes de la historia del fútbol? ¿No convendría considerar, antes, que Italia jugó con 10 hombres casi todo el segundo tiempo? ¿O que el equipo llegó a la cita con los dientes apretados, superando a Portugal en los penales, tras un 0-0? Brasil en México 1970, en cambio, ganó en cuartos 4-2 a Perú (el mejor Perú de la historia), en semis 3-1 a Uruguay y en la final 4-1 a una buena Italia, más experimentada y dotada que la del domingo.

Esa campaña de Brasil ha sido desde entonces la medida universal de la excelencia futbolística en la imaginación popular, que es la que rige este tipo de categorías que no pueden ser reglamentadas. El argumento de los tres torneos consecutivos no convence ni siquiera a los estadísticos, que podrían entonces señalar el triplete de Uruguay entre 1924 y 1930 (dos títulos olímpicos y uno mundial, consecutivos, sin contar tres Sudamericanos entre 1923 y 1926), o la maravillosa progresión de Brasil entre 1958 y 1970: tres mundiales en doce años, la cosecha dorada de la generación de Pelé.
(Es cierto, no fueron consecutivos, ¿pero es realmente tan importante que lo sean?)
En realidad, la abundancia y frecuencia de los títulos tiene una importancia relativa a la hora de atribuir grandeza a los equipos nacionales.

Hungría y Holanda

Dos de los equipos universalmente más admirados no ganaron los títulos que merecían: la Hungría de Puskas cayó ante Alemania Occidental en la final del Mundial 1954, y la Holanda de Cruyff, también ante Alemania, en el Mundial 1974.

En fútbol, la verdadera medida de la grandeza, la única admisible, es la capacidad para inflamar la imaginación y la emoción de los aficionados a través de las generaciones.
Atendiendo exclusivamente a los resultados, cabe anotar que entre 1950 y 1956 Hungría ganó 46 partidos, empató seis y perdió sólo uno… 2-3, ante Alemania, esa final del mundial 1954 en Suiza.
Hasta el llamado "Milagro de Berna", Hungría se había paseado por el torneo: en su grupo había goleado 8-3 a la misma Alemania Occidental; en cuartos superó a Brasil 4-2; en semis, 4-2 a Uruguay. Pero la gran hazaña de Hungría, que seguramente vale más que uno o dos títulos mundiales, fue su maravilloso asalto de 1953 a la poderosa Inglaterra, en su reducto de Wembley. Ese 6-3 en Londres es uno de los grandes hitos de la historia del fútbol, porque puso de cabeza al juego del fútbol y a la realidad tal como se la concebía entonces, algo que Hungría confirmó al año siguiente, cuando Inglaterra devolvió la visita y encajó un 7-1 que puso fin cualquier debate.

Los comentaristas europeos insisten en que los húngaros de hace 60 años inventaron el "9 retrasado", función desempeñada brillantemente por Nándor Hidegkuti y que ahora ha recogido Vicente Del Bosque (siguiendo el ejemplo de Pep Guardiola), pero en Sudamérica es sabido que Adolfo Pedernera cumplía la misma función en el River Plate de los años ’40.

El caso de Hungría pone sobre el tapete las verdaderas pautas de la grandeza de un equipo de fútbol, más allá de su éxito en el campo de juego: conmover estructuras, derribar mitos, proponer e imponer nuevos enfoques tácticos… y cautivar a los aficionados.

Lo mismo ocurrió con la Holanda de 1974, que cautivó a los aficionados de todo el mundo e instaló definitivamente al "fútbol total" de Cruyff y sus alegres camaradas como referencia histórica. El equipo nacional holandés sólo ganó un Europeo, en 1988, pero la falta de títulos no ha empañado el reconocimiento popular, que todavía recuerda con cariño a la Naranja Mecánica de 1974. El requisito de la aprobación popular es el obstáculo histórico que han encontrado los grandes equipos alemanes e italianos, que a pesar de numerosos títulos no tienen muchos admiradores fuera de sus fronteras.

Se tiende a olvidar que la Alemania que ganó el Campeonato Europeo de 1972 y frustró a Holanda en el Mundial 1974 fue el equipo de Beckenbauer, del gran Gerd Müller, de Maier, Breitner y Netzer. Si hasta pareciera que se le reprocha haber vencido a adversarios tan formidables como Hungría y Holanda en sendas finales, en vez de reconocerle el mérito.




Uruguay y el Río de la Plata

El Maracanazo, la victoria de Uruguay ante Brasil 2-1 en el último partido del Mundial 1950, también tiene los elementos para colocar a ese equipo de Obdulio Varela, Schiaffino y Ghiggia en la lista de los grandes: superó a un gran equipo en su propio reducto, un Brasil que había marcado 13 goles en sus dos partidos anteriores, 7 a Suecia y 6 a España.
Todavía hoy, después de todos estos años, alguien dice Maracanazo y todos saben de qué se está hablando, a pesar de que desde el punto de vista mediático (que en esto suele ser lo que importa), el Mundial 1950 está en la prehistoria virtual del fútbol, cuando las hazañas apenas tenían repercusión en Europa, la caja de resonancia que recoge y amplifica lo que "vale la pena" en fútbol.

Durante esa "prehistoria mediática", Uruguay y Argentina fueron los grandes dominadores del fútbol internacional, con los uruguayos imponiendo su mayor cohesión y disciplina para el juego asociado en torneos cortos, algo que requiere ese tipo de virtudes, que también tienen Alemania e Italia.
Pero los grandes equipos uruguayos y argentinos de los ’30 y los ’40 son totalmente desconocidos en Europa y por consiguiente no figuran en la memoria colectiva del aficionado internacional.

Desde La Naranja Mecánica de 1974 no hubo ningún equipo que concitara la admiración unánime de crítica y público: los pretendientes no cuajaron, como el Brasil de Sócrates y Falcao (1982), la Argentina de Maradona (1986), la Francia de Platini (1982-86) y la de Zidane (1998-2000). Hasta la España campeona de 2 Eurocopas y un mundial consecutivamente, claro está.

Lo que avala la grandeza de esta España no son tanto los resultados (que, ya hemos visto, fueron relativamente ajustados en su mayoría), como la introducción en la dialéctica futbolística de argumentos que los "modernos" creían superados, la habilidad, el pase corto, una desconfianza instintiva ante la fuerza y el tamaño, el respeto por el buen gusto y el placer antes que el dolor. Pues que el fútbol de España es más ballet que batalla campal, que rema contra la corriente de embrutecimiento paulatino de la práctica del fútbol, y esto, por sí mismo, crea una nueva corriente. Aunque esta corriente se agote en algún recodo, la memoria colectiva del público la recordará y agradecerá durante mucho tiempo.




Tomado de BBC

lunes, 2 de julio de 2012

La Eurocopa cambia de formato


Los fanáticos del fútbol debieron saborear al máximo esta Eurocopa, ya que probablemente será la última vez que tenga semejante calidad.
La Euro de 2012 fue la última edición que se jugará con el formato de 16 equipos que produce duelos vibrantes casi a diario, con choques entre algunas de las mejores selecciones del mundo.
La próxima vez, en 2016 en Francia, será la decimoquinta edición del torneo europeo de alto nivel futbolístico y habrán 24 equipos, lo que diluirá la calidad, agregará más partidos y complicará la clasificación.
Se celebrará en junio-julio de 2016 y la ceremonia de apertura y clausura se celebrarán en el Stade de France. Francia es el país que más veces ha organizado esta competición (1960, 1984 y 2016).


La UEFA consideró que la fase de grupos fue "sabrosa", y el presidente Michel Platini se declaró "muy, muy contento" con el desarrollo del campeonato.
Entonces, ¿por qué cambiar una fórmula ganadora?
El torneo de 16 equipos ha sido tan exitoso que todos querían participar, lo que es imposible. Irlanda llegó al torneo este año, pero fue apenas la segunda vez en su historia. Hace cinco años, se juntó con otra federación pequeña, Escocia, para proponer una expansión del cuadro y así beneficiarse del éxito económico y deportivo de la Euro.
La mayoría de las 53 federaciones que forman la UEFA son de países pequeños, por lo que es fácil entender porqué se aprobó la expansión en 2008.
"Es un asunto democrático", dijo Platini.
Sin embargo, las desventajas son obvias.
Ahora, el torneo comienza con cuatro grupos de cuatro equipos cada uno, en los que los dos primeros avanzan a los cuartos de final.
Con el sistema de 24 equipos, se tiene que agregar una ronda adicional para llegar a 16 equipos. Toda la fase de grupos se disputará para eliminar a ocho equipos, lo que usualmente provoca duelos de menor calidad que son menos interesantes para el televidente neutral.
Este año, el Grupo B tuvo cuatro equipos clasificados entre los 10 primeros puestos del ranking de la FIFA ¿ Alemania, Holanda, Portugal y Dinamarca.
Tomando en cuenta los 24 mejores equipos en el ranking de la UEFA, países como Eslovenia, Eslovaquia, Gales, Bosnia-Herzegovina y Hungría podrían ocupar algunos de los nuevos puestos. Usualmente, la única posibilidad de triunfo de esos equipos es refugiarse en su área y apostar a un golpe de suerte.
Y la tensión de ver a equipos como España e Italia luchando hasta el último segundo para clasificarse posiblemente desaparecería, ya que 16 equipos avanzarán a la siguiente ronda.
"Es menos dramático", admitió Platini. "Pero luego tienes una ronda de 16, y es eliminación directa".
Además de la importancia del televidente, hay mucho más sobre la mesa. Por eso, Platini empieza a hablar sobre los patrocinadores y la inversión.

Si uno vuela de noche sobre Lviv, Ucrania, el aeropuerto y el nuevo estadio donde jugaron Alemania y Portugal son los únicos puntos iluminados, una señal del impacto de la Euro en la ciudad y el país.
En el caso de Lviv, apenas para tres partidos.
"Cómo le podemos pedir a una ciudad como Lviv que construya una red, que construya un estadio, y que se termine después de tres partidos", comentó Platini. "Si tenemos 24 equipos, tendremos más partidos en los estadios, y será mejor para la inversión".

jueves, 17 de junio de 2010

Arquero suplente de Holanda dejó el Mundial por nacimiento de su hijo

El portero suplente de la selección de Holanda, Mochel Vorm, viajó de vuelta a su país, procedente de Sudáfrica, donde su equipo ganó este lunes a Dinamarca por 2-0 en el Mundial de fútbol, después de que su mujer diera a luz en la víspera del encuentro.

Al guardameta del Utrecht, de 26 años, que ocupaba el banquillo en el duelo de 'Oranje' ante los daneses, se le dio la noticia del nacimiento del bebé a través de su seleccionador Bert van Marwijk, que le dijo que viajaría de vuelta a su país para ver a su mujer, Daisy, y a su hijo recién nacido

La mujer del futbolista dio a luz el domingo mientras que a Vorm se le espera de regreso en los entrenamientos el jueves, dos días antes del segundo partido de 'La Naranja Mecánica' en el torneo, ante Japón, en Durban.
"Decidimos enviarle a casa tras el partido, se lo dije tras el duelo por lo que viaja de vuelta a casa para estar con su mujer y su hijo", dijo van Marwijk. "Es un momento especial para él y su familia", agregó.