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miércoles, 30 de abril de 2014

Christian Karembeu, el palmarés que todo jugador quiere tener

 
Lo ganó todo con el Real Madrid y la selección francesa, Christian Karembeu tiene ese palmarés que todo futbolista ansía tener. Con solo 20 años ya era campeón de Francia, en Italia se hizo aún mejor futbolista y en el Madrid se consagró. Centrocampista bregador anotó goles decisivos con la camiseta merengue como el de cuartos de final frente al Bayer Leverkusen o el segundo en la ida del 2-0 del Real Madrid al Borussia Dortmund.
Christian Karembeu (Lifou, Nueva Caledonia 3 de diciembre de 1970) siempre será recordado como aquel futbolista clave en la 'Séptima' del Real Madrid cuyo palmarés no dejó de crecer. ElNantes vio coronarse campeón de Francia a un centrocampista trabajador, no exento de calidad. La Sampdoria se hizo con sus servicios en 1995 y la carrera de el galo creció a pasos agigantados.
En apenas dos años llama la atención de los dos equipos más grandes de la Liga BBVA. Tras varios días de incertidumbre con respecto a su futuro, Christian termina vistiendo de blanco. 450 millones de las antiguas pesetas llevaban al galo al Madrid. "Mi fichaje fue salvador, un flechazo. Cuando encontré a Lorenzo Sanz y me dijo si me gustaría venir, rápidamente dije sí, no tenía dudas", declaró hace unos meses el jugador recordando aquel momento.
Era enero de 1998, año que Karembeu nunca olvidará. Además marcando goles decisivos. Esa temporada, el galo será campeón de Europa y del Mundo. Marcó dos importantes ante el Bayer Leverkusen -uno en Alemania y otro en Madrid- y el más recordado de puntera -ante el Borussia en semifinales- el día en el que los Ultras tiraron la portería del Fondo Sur.

El Madrid alzaría la Copa de Europa y justo en ese verano, Karembeu sería campeón del mundo en Saint Denis. Hay que decir que el galo era titular en una selección con jugadores de la categoría de Thuram, Zidane, Deschamps o Djorkaeff. Pero su palmarés no acaba ahí: se lleva una Copa Intercontinental, vence otra Champions con el Real Madrid en 2000 y forma parte de la convocatoria francesa que gana la Eurocopa de 2000 y la Copa Confederaciones de 2001.

En 2000 abandona el Madrid buscando fortuna primero en el Middlesbrough inglés, posteriormente en el Olympiacos griego -gana dos ligas-, el Servette suizo y cerraría su carrera en el Bastia francés. El 13 de octubre de 2005 ponía fin a su carrera un jugador que había alcanzado la gloria máxima a la que puede aspirar un futbolista.
La puntera de Karembeu siempre será recordada por el Santiago Bernabéu. Tres goles que ayudaron a que el Real Madrid volviera a ser grande en Europa. Un título más de un palmarés envidiable.



LIGABBVA.COM

miércoles, 4 de julio de 2012

¿España la mejor selección de la historia?


España es un gran equipo, el mejor de la actualidad, como demostró al vencer a Italia 4-0 en la final de la Euro 2012, en una noche inolvidable para los aficionados al fútbol.
Tanta fue su superioridad, tan fuerte su impacto en la opinión pública, que ya se habla (como parece inevitable en esta época de encuestas a la medida) de su lugar entre las mejores selecciones de la historia: los editores de medios quieren saber si España 2012 es mejor, por ejemplo, que Brasil 1970.

El tema es tan complicado, que se puede comparar con quién es mejor Messi, Maradona o Pelé

España, Brasil y el pasado

El primer argumento de quienes defienden la precedencia de esta España es que ha ganado tres torneos importantes en forma consecutiva, un dato interesante desde el punto de vista estadístico pero poco persuasivo para demostrar una superioridad indiscutible sobre otros grandes equipos.
España había sido un digno ganador de la Euro 2008, superando en semis a Italia por penales, tras un empate sin goles, y en la final a Alemania, 1-0, con un gol de Fernando Torres, que también marcó el domingo… para ser un goleador "acabado" el hombre todavía tiene bastante resuello.

También ganó con justicia el Mundial 2010, pero sin encender los ánimos: ganó en octavos a Portugal, en cuartos a Paraguay, en semis a Alemania y en la final a una Holanda trabajadora pero ordinaria… todos estos partidos con el mismo resultado: 1-0.

Y la trayectoria de España en esta Eurocopa de Polonia y Ucrania sólo alcanzó ese nivel utópico de "Brasil 1970" en esa maravillosa última jornada en Kiev, que todos recordaremos para siempre.

¿Es suficiente esto para colocar a esta España junto a los gigantes de la historia del fútbol? ¿No convendría considerar, antes, que Italia jugó con 10 hombres casi todo el segundo tiempo? ¿O que el equipo llegó a la cita con los dientes apretados, superando a Portugal en los penales, tras un 0-0? Brasil en México 1970, en cambio, ganó en cuartos 4-2 a Perú (el mejor Perú de la historia), en semis 3-1 a Uruguay y en la final 4-1 a una buena Italia, más experimentada y dotada que la del domingo.

Esa campaña de Brasil ha sido desde entonces la medida universal de la excelencia futbolística en la imaginación popular, que es la que rige este tipo de categorías que no pueden ser reglamentadas. El argumento de los tres torneos consecutivos no convence ni siquiera a los estadísticos, que podrían entonces señalar el triplete de Uruguay entre 1924 y 1930 (dos títulos olímpicos y uno mundial, consecutivos, sin contar tres Sudamericanos entre 1923 y 1926), o la maravillosa progresión de Brasil entre 1958 y 1970: tres mundiales en doce años, la cosecha dorada de la generación de Pelé.
(Es cierto, no fueron consecutivos, ¿pero es realmente tan importante que lo sean?)
En realidad, la abundancia y frecuencia de los títulos tiene una importancia relativa a la hora de atribuir grandeza a los equipos nacionales.

Hungría y Holanda

Dos de los equipos universalmente más admirados no ganaron los títulos que merecían: la Hungría de Puskas cayó ante Alemania Occidental en la final del Mundial 1954, y la Holanda de Cruyff, también ante Alemania, en el Mundial 1974.

En fútbol, la verdadera medida de la grandeza, la única admisible, es la capacidad para inflamar la imaginación y la emoción de los aficionados a través de las generaciones.
Atendiendo exclusivamente a los resultados, cabe anotar que entre 1950 y 1956 Hungría ganó 46 partidos, empató seis y perdió sólo uno… 2-3, ante Alemania, esa final del mundial 1954 en Suiza.
Hasta el llamado "Milagro de Berna", Hungría se había paseado por el torneo: en su grupo había goleado 8-3 a la misma Alemania Occidental; en cuartos superó a Brasil 4-2; en semis, 4-2 a Uruguay. Pero la gran hazaña de Hungría, que seguramente vale más que uno o dos títulos mundiales, fue su maravilloso asalto de 1953 a la poderosa Inglaterra, en su reducto de Wembley. Ese 6-3 en Londres es uno de los grandes hitos de la historia del fútbol, porque puso de cabeza al juego del fútbol y a la realidad tal como se la concebía entonces, algo que Hungría confirmó al año siguiente, cuando Inglaterra devolvió la visita y encajó un 7-1 que puso fin cualquier debate.

Los comentaristas europeos insisten en que los húngaros de hace 60 años inventaron el "9 retrasado", función desempeñada brillantemente por Nándor Hidegkuti y que ahora ha recogido Vicente Del Bosque (siguiendo el ejemplo de Pep Guardiola), pero en Sudamérica es sabido que Adolfo Pedernera cumplía la misma función en el River Plate de los años ’40.

El caso de Hungría pone sobre el tapete las verdaderas pautas de la grandeza de un equipo de fútbol, más allá de su éxito en el campo de juego: conmover estructuras, derribar mitos, proponer e imponer nuevos enfoques tácticos… y cautivar a los aficionados.

Lo mismo ocurrió con la Holanda de 1974, que cautivó a los aficionados de todo el mundo e instaló definitivamente al "fútbol total" de Cruyff y sus alegres camaradas como referencia histórica. El equipo nacional holandés sólo ganó un Europeo, en 1988, pero la falta de títulos no ha empañado el reconocimiento popular, que todavía recuerda con cariño a la Naranja Mecánica de 1974. El requisito de la aprobación popular es el obstáculo histórico que han encontrado los grandes equipos alemanes e italianos, que a pesar de numerosos títulos no tienen muchos admiradores fuera de sus fronteras.

Se tiende a olvidar que la Alemania que ganó el Campeonato Europeo de 1972 y frustró a Holanda en el Mundial 1974 fue el equipo de Beckenbauer, del gran Gerd Müller, de Maier, Breitner y Netzer. Si hasta pareciera que se le reprocha haber vencido a adversarios tan formidables como Hungría y Holanda en sendas finales, en vez de reconocerle el mérito.




Uruguay y el Río de la Plata

El Maracanazo, la victoria de Uruguay ante Brasil 2-1 en el último partido del Mundial 1950, también tiene los elementos para colocar a ese equipo de Obdulio Varela, Schiaffino y Ghiggia en la lista de los grandes: superó a un gran equipo en su propio reducto, un Brasil que había marcado 13 goles en sus dos partidos anteriores, 7 a Suecia y 6 a España.
Todavía hoy, después de todos estos años, alguien dice Maracanazo y todos saben de qué se está hablando, a pesar de que desde el punto de vista mediático (que en esto suele ser lo que importa), el Mundial 1950 está en la prehistoria virtual del fútbol, cuando las hazañas apenas tenían repercusión en Europa, la caja de resonancia que recoge y amplifica lo que "vale la pena" en fútbol.

Durante esa "prehistoria mediática", Uruguay y Argentina fueron los grandes dominadores del fútbol internacional, con los uruguayos imponiendo su mayor cohesión y disciplina para el juego asociado en torneos cortos, algo que requiere ese tipo de virtudes, que también tienen Alemania e Italia.
Pero los grandes equipos uruguayos y argentinos de los ’30 y los ’40 son totalmente desconocidos en Europa y por consiguiente no figuran en la memoria colectiva del aficionado internacional.

Desde La Naranja Mecánica de 1974 no hubo ningún equipo que concitara la admiración unánime de crítica y público: los pretendientes no cuajaron, como el Brasil de Sócrates y Falcao (1982), la Argentina de Maradona (1986), la Francia de Platini (1982-86) y la de Zidane (1998-2000). Hasta la España campeona de 2 Eurocopas y un mundial consecutivamente, claro está.

Lo que avala la grandeza de esta España no son tanto los resultados (que, ya hemos visto, fueron relativamente ajustados en su mayoría), como la introducción en la dialéctica futbolística de argumentos que los "modernos" creían superados, la habilidad, el pase corto, una desconfianza instintiva ante la fuerza y el tamaño, el respeto por el buen gusto y el placer antes que el dolor. Pues que el fútbol de España es más ballet que batalla campal, que rema contra la corriente de embrutecimiento paulatino de la práctica del fútbol, y esto, por sí mismo, crea una nueva corriente. Aunque esta corriente se agote en algún recodo, la memoria colectiva del público la recordará y agradecerá durante mucho tiempo.




Tomado de BBC

martes, 22 de junio de 2010

Ale la France (la historia)

Francia y Argentina se dan el lujo de ser las únicas selecciones del mundo que han ganado los títulos más importantes del futbol: Copa Mundial, Juegos Olímpicos, Copa FIFA Confederaciones, y la copa de su confederación respectiva (Eurocopa en el caso de Francia y Copa América en el caso de Argentina).

La primera gran generación del fútbol 'Galo' llegó a comienzos de la década de 1980, liderados por el capitán Michel Platini y otras figuras como Patrick Battiston, Jean Tigana y Alain Giresse ; dirigidos por Michel Hidalgo obtuvo el título de campeón europeo, en condición de local durante la Eurocopa 1984. Ese mismo año el equipo olímpico ganó la medalla de Oro en Los Ángeles 84´, venciendo en la final a Brasil.

Después de esa generación destacada de futbolistas, el fútbol francés cayó en su nivel luego que el equipo no pudiera clasificarse a los mundiales de Italia 1990 y Estados Unidos 1994; este caso fue dramático, ya que a 2 fechas del final de las Clasificatorias a Estados Unidos 1994, se encontraba primera de su grupo, y solo necesitaba 1 punto que no pudo obtener frente a Bulgaria e Israel

Francia fue la anfitriona de la Copa Mundial de Fútbol en 1998 contando con su "Generación Dorada", liderada por el volante creativo Zinedine Zidane e integrada, entre otros, por Fabien Barthez, Robert Pirès, Thierry Henry, Laurent Blanc y el capitán Didier Deschamps. Dirigidos por Aimé Jacquet ganó su único título mundial, tras golear 3-0 a Brasil, el campeón defensor y máximo favorito. Con practicamente el mismo equipo, pero con Roger Lemerre a la cabeza campeonaron en la Eurocopa 2000 y en la Copa FIFA Confederaciones 2001.


Francia no clasificó a octavos en el mundial de 2002 y en la Eurocpa 2004 fue eliminada por Grecia en cuartos de final. Raymond Domenech, quien con una mezcla de jugadores jóvenes, experimentados y al mando de Zidane como capitán llevó a Francia a clasificar al Mundial de Alemania donde a pesar de malos partidos y muchas dudas llegó a ser subcampeón del torneo, con la recordada expulsión de Zidane



Si hace unos meses el equipo galo celebraba la polémica calificación a la justa mundialista, por la mano de Therry Henry en el juego contra Irlanda, hoy debe estar lamentándose, porque es el momento más duro de la selección Gala que llegó al mundial de Sudáfrica, sin tener al líder Zidane.

El técnico Domenech no pudo ser la cabeza de un equipo plagado de estrellas, como Thierry Henry, Frank Ribery, Florent Malouda, Djribil Cissé, Patrice Evra y Nicoláa Anelka. El hecho de anotar un solo gol, no ganar ningún partido y ser eliminado en primera fase, pasó a un segundo plano tras la expulsión de la selección por los fuertes insultos de Nicolás Anelka a Domenech en el entretiempo del Francia vs México, que incluso provocaron que Germaine Domenech, madre del entrenador de la eliminada Francia, diga a la emisora francesa RTL: “Me gustaría conocer al señor Anelka y decirle lo que pienso como madre”.

Pero eso no fue todo, la selección se negó a entrenar en plena Copa del Mundo y Patrice Evra, capitán de la selección tuvo un altercado con el preparador físico del equipo, Robert Duverne.



“La Federación Francesa de Futbol (FFF) no intentó en ningún momento proteger al equipo. Tomaron una decisión en base exclusiva a los hechos que dio cuenta la prensa. Todos los jugadores del equipo quieren, sin excepción, mostrar su oposición con la decisión de la Federación de excluir a Nicolas Anelka”, expresaron los futbolistas en un comunicado a los medios que leyó Domenech a los medios de comunicación.

Duverne dijo posteriormente a la radio RTL que él no fue quien filtró la noticia sobre los insultos de Anelka a L’Equipe, y que ello no fue el motivo del altercado con Evra, como se había especulado en un principio.

Minutos después, Evra entregó el comunicado que habían hecho los jugadores al encargado de prensa, y los futbolistas, todos al mismo tiempo, subieron al autobús y bajaron las cortinas. El vehículo se marchó poco después que Domenech terminó de hablar con los medios de comunicación.

Domenech lució desinteresado y tranquilo en medio del caos a su alrededor, sólo se limitó a decir “adiós” a los presentes.

El último episodio del caótico drama que rodeó a Les Bleus provocó también la renuncia del director de selecciones Jean-Louis Valentin, quien señaló que estaba harto de la situación.


El defensa del equipo nacional de Francia, Patrice Evra, capitán habitual pero suplente en el último partido de los ''Bleus'' ante Sudáfrica (1-2), declaró que llegó "la hora del gran perdón", tras la eliminación en la primera ronda del torneo. "Esta noche, llegó la hora del gran perdón. Comparto el dolor de todos los franceses. Lo que me duele más, es que este perdón tendría que haberlo pedido ayer, pero mi entrenador me lo prohibió. Tampoco estamos para arreglar cuentas internas en un momento de sufrimiento sincero", a lo que añadió: "Toda Francia tendrá explicaciones de este desastre. Yo las daré. Contaré lo que viví, diré la verdad, no tengo nada que esconder".
Y como cereza al postre, los jugadores franceses no cobrarán premios por su eliminación del Mundial de Sudáfrica en primera ronda y ese dinero será repartido "a partes iguales" entre el fútbol aficionado y profesional del país.

Domenech

Muchos culpan al técnico por este desastre, ¿Pero quién es Reimond Domenech?

Domenech es hijo de emigrantes catalanes que se exiliaron a Francia durante la dictadura franquista. Fue futbolista y luego técnico. En julio de 2004 fue llamado, de forma inesperada, para reemplazar a Jacques Santini al frente de la Selección de fútbol de Francia por la decepcionante eliminación del combinado galo durante la Eurocopa de 2004 frente a Grecia en cuartos de final. Desde entonces, Domenech está al mando del combinado francés, siendo el técnico con más partidos como seleccionador galo, con un total de 76.

A pesar de esto la opinión de los aficionados galos es de rechazo, pues los métodos de trabajo de Domenech no terminan de convencer a sus compatriotas, y es que el seleccionador francés confía ciegamente en la astrología. Domenech reconoció en 2005 en el programa televisivo 'El derecho de saber' que consultaba el zodiaco y los ascendentes de sus jugadores para realizar las convocatorias. Así, ha asegurado no confiar de algunos signos, en concreto Escorpio, Cáncer y Libra, al considerarlos "poco beneficiosos para el grupo". A lo largo de su dilatada trayectoria como técnico, ha intentado alejarse lo máximo posible de estos signos, siendo famoso por algunos descartes polémicos en las citas más importantes.

Entre los casos más sonados deben destacarse tres: Ludovic Giuly, Robert Pires y David Trezeguet. Los dos primeros, tras realizar una gran temporada, en el Barcelona y el Arsenal respectivamente, no fueron convocados para disputar el Mundial de Alemania 2006. Curiosamente, el delantero de la Juventus sí que jugó el campeonato del mundo, pero su fallo en la tanda de penaltis de la final frente a Italia le condenaría al ostracismo. Domenech no confía en determinados signos, y la principal voz disonante es la del centrocampista francés del Villarreal.

"El seleccionador francés cree que los Escorpio no son buenos para la selección. Dice que no son buenas personas y no pueden convivir con los demás, pero creo que conmigo se ha equivocado mucho", aseguró Pires. Giuly tampoco se quedó corto en las críticas sobre el seleccionador tras no ser convocado para Alemania 2006: "Igual es que un Cáncer no está bien para él. Ya le preguntaré si me tengo que cambiar de nombre, no sé. Después, que tenga cojones y hable conmigo cara a cara para saber el porqué", indicó.

Por si fuera poco, Domenech realiza sus alineaciones en clara dependencia de la situación de los astros. Así, a lo largo de sus diferentes etapas en la selección francesa, el técnico dejó fuera del once inicial a jugadores de renombre como Zinedine Zidane, Claude Makelele o Thierry Henry, todo en clara dependencia del influjo astral. Domenech confía en llegar lejos en el Mundial de Sudáfrica, aunque de momento, el conjunto no ha convencido en la preparación.